jueves, 22 de marzo de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
Los trabajadores de prensa no firmamos nuestras notas, firmamos nuestro petitorio
Los trabajadores de prensa que quieran adherir al petitorio acordado en el
último plenario de delegados convocado por la Utpba deben informarlo a secretariagremial_utpba@hotmail.com
El petitorio se difundirá viernes, sábado y domingo, los mismos días en que
los diarios se publicarán sin firmas.
Comisión Interna de PáginaI12
jueves, 8 de marzo de 2012
Los grandes diarios, unidos para frustrar la paritaria
DECLARACIÓN DE LOS TRABAJADORES DE PÁGINA/12
Los trabajadores de PáginaI12 repudiamos la actitud de
la cámara que reúne a los diarios más influyentes del país, que con Clarín y La
Nación a la cabeza dilata desde hace nueve meses la negociación paritaria, y en
particular la del representante de PáginaI12, que no reconoce la finalización
del acuerdo de 2011 para evitar asumir su responsabilidad de negociar un
adelanto que impida la depreciación de nuestros salarios.
La paritaria de los diarios de la ciudad de Buenos
Aires comenzó en junio de 2011 con el planteo de quince puntos que incluyen un
básico de 5.800 pesos para la categoría de aspirante, una colaboración mínima
equivalente al diez por ciento del sueldo básico de redacción, la incorporación
de los trabajadores de sitios web al régimen de prensa y mejoras en los
adicionales por antigüedad y guardería.
La respuesta de los representantes de la Asociación de
Editores de Diarios de Buenos Aires (AEDBA), que conducen La Nación y Clarín e
incluye a Perfil, Ámbito Financiero, El Cronista Comercial, La Razón y
PáginaI12, osciló entre promesas de estudiar los reclamos, excusas para
justificar la falta de respuestas, contrapropuestas míseras para ganar tiempo e
inclusive intentos de avanzar sobre conquistas como el Estatuto del Periodista
Profesional o el Convenio Colectivo de 1975.
En diciembre, ante la finalización de los acuerdos de
2011, la delegación paritaria incorporó a los reclamos distintas propuestas de
adelantos salariales hasta la firma de la recomposición de 2012, que por
primera vez se dará en el marco de una negociación colectiva. La
respuesta de la patronal fue el rechazo de plano, sin ofrecer una
contrapropuesta. Además pidieron posponer cualquier acuerdo hasta marzo para
“homogeneizar” los cronogramas de los distintos diarios, presentaron una
propuesta de escalafón con valores insignificantes, y, ante el pedido de un 30
por ciento de aumento anual, ofertaron un 15 por ciento en tres cuotas.
En el caso de PáginaI12, cuyo acuerdo concluyó el 31
de diciembre, dos meses después del rechazo de AEDBA al adelanto salarial nos
enteramos por el negociador de la cámara, Pedro Etcheverry, que para el
representante de esta patronal, Carlos Prim, nuestro acuerdo sigue vigente y
terminará recién en abril.
Ante esta lamentable actitud, los trabajadores de
PáginaI12 hacemos público nuestro repudio, exhortamos a la cámara que conducen
Clarín y La Nación a cubrir de inmediato el desfasaje que perjudica a los
trabajadores cuyos acuerdos ya finalizaron (incluidos los de diarios y agencias
de noticias que no integran AEDBA pero participan de la paritaria) y
solicitamos al Ministerio de Trabajo que utilice todas las herramientas a su
alcance para poner fin a las chicanas y dilaciones que desde hace nueve meses
hermanan a las principales patronales del país.
Asamblea de trabajadores de PáginaI12
Contactos:
Tato Dondero 6772 4480
Diego Martínez 156 306 7983
viernes, 2 de diciembre de 2011
A un paso del Siglo XXI
PáginaI12 incorpora computadoras con acceso a Internet
Por Diego Martínez y Carlos Rodríguez *
El
trabajador presta servicios con “los medios instrumentales que se
le provean”, establece la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). El
mecánico no lleva su caja de herramientas al taller del patrón ni
el cocinero sus sartenes al restaurante. En el gremio de prensa, en
particular en PáginaI12, nada es tan obvio. El mes pasado, después
de años de redactores cargando sus netbooks en la mochila, de
excusas antológicas para no invertir, de dos cartas públicas al
director, PáginaI12 comenzó a instalar computadoras con acceso a la
web en todos los puestos de trabajo.
“La
obligación genérica de los trabajadores respecto de su empleador es
poner a su disposición la fuerza de trabajo, que no incluye la
obligación de utilizar herramientas propias”, explica el abogado
Luis Campos, investigador del Observatorio del Derecho Social de la
CTA. El artículo 84 de la LCT señala que las tareas deben adecuarse
“a los medios instrumentales que se le provean”, señala. “Como
principio general, los medios instrumentales son provistos por el
empleador. Es posible que en algunas profesiones los trabajadores
deban utilizar herramientas de su propiedad, pero estos casos
habitualmente están previstos en el convenio colectivo y se paga un
plus salarial por dicha utilización”, agrega.
Sin
convenio desde 1975, sin gremio a la vista, PáginaI12 decidió
resistir al reclamo de instalar una herramienta elemental para una
redacción del Siglo XXI y no pagar ningún plus a sus redactores por
aportarla. El malestar fue in crescendo, hasta que en 2008 se instaló
en las asambleas. Las cifras de ingresos por publicidad oficial,
entonces públicas, aumentaban la indignación: con una inversión
equivalente a dos días de pauta del gobierno nacional se solucionaba
el problema. Los pedidos canalizados por la Comisión Interna
chocaban con negativas de antología: “ustedes rompen todo”,
“Internet no es tan necesaria”, “el DOS nos da grandes
satisfacciones”.
En
junio de 2009 se incluyó por primera vez el reclamo de “renovación
de tecnologías obsoletas” y “compra de computadoras con acceso a
Internet” en una carta a los lectores. El
tema se conversó en asambleas pero no se logró consensuar más que
repudios a la negativa de invertir. “Con
sus 80 computadoras, en su gran mayoría prehistóricas, se parece
más a un museo de técnica que a la redacción de prensa de un
diario de nivel nacional”, ironizaron periodistas alemanes. (Junge
Welt, 11.8.10)
En
octubre de 2010 los trabajadores le enviamos la primera carta al
director Ernesto Tiffenberg. Destacamos que “incluso pasantes que
cobran 1400 pesos” trabajaban con sus netbooks, criticamos que “la
empresa se desentiende de la inversión y de los riesgos”, y
recodamos que “algunos escribimos desde nuestros hogares, fuera del
horario de trabajo, para evitar la pérdida de tiempo que implica
esperar turno en el puñado de máquinas de uso colectivo”. La
carta se difundió dos semanas después, sin haber recibido
respuesta.
El
absurdo naturalizado trascendió con fuerza cuando dos ladrones le
robaron la computadora a un pasante a metros del diario. Pese a que
el artículo 76 de la LCT prevé la situación (“el
empleador deberá reintegrar al trabajador los gastos suplidos por
éste para el cumplimiento adecuado del trabajo, y resarcirlo de los
daños sufridos en sus bienes por el hecho y en ocasión del mismo”),
un gerente informó
la negativa patronal a restituirla. Peor aún, comparó con un auto
la herramienta de trabajo que el periodista pagaba de su bolsillo.
Para exigir que la empresa repusiera la máquina, desde la asamblea
se decidió no firmar notas durante una semana y dejar de aportar
nuestras netbooks, medidas que se concretaron con un acatamiento casi
unánime.
Un
solo diario sin firmas, el 1º de diciembre de 2010, sirvió para que
la empresa diera marcha atrás y restituyera la computadora robada, y
para que Tiffenberg acusara recibo de la carta recibida cuarenta días
antes. El director informó a la Comisión Interna “la decisión de
avanzar en la renovación tecnológica” instalando máquinas “con
sistema mixto” Linux/DOS. Ante la falta de certezas sobre los
plazos del compromiso, se analizó la posibilidad de no llevar más
las máquinas, propuesta que se desestimó para respetar planteos
sobre la primacía de “la libertad individual” frente a medidas
consensuadas por el colectivo. 2010 concluyó con la promesa de
Tiffenberg, a mediados de diciembre, de instalar el “sistema mixto”
antes de fin de año a los editores, que no participaban de la vida
gremial.
La
primera computadora “mixta” llegó el 7 de enero de 2011. Los
compañeros apiñados detrás del editor Alfredo Zaiat vieron cómo
apretando tres teclas se pasaba de la web al DOS. El verano
transcurrió sin actividad gremial, que se retomó para tratar la
recomposición salarial. En marzo la asamblea decidió informar a los
lectores el incumplimiento de la promesa de avanzar con los editores.
“Repudiamos la negativa a realizar una inversión mínima y
reiteramos el pedido, con la esperanza de que se ponga fin al absurdo
de tener que aportar a nuestra costa instrumentos de trabajo que
debería garantizar la empresa”, escribimos. En los tres meses
siguientes, mientras se discutían salarios, se elegían delegados
paritarios y se organizaba la elección de la Comisión Interna, la
empresa instaló cuatro máquinas, sólo para jefes de secciones.
El
14 de septiembre, en la primera reunión de la renovada Comisión
Interna con la empresa, advertimos a los gerentes que los
trabajadores no estábamos dispuestos a seguir solucionando el
problema con nuestras notebooks. “Nadie los obliga, no las traigan.
Y si no quieren tampoco traigan celulares”, fue la respuesta del
gerente de personal, que generó un rechazo unánime de la asamblea.
Ante
otra difusa promesa de avanzar “de aquí a fin de año” con el
“sistema mixto” sólo para los sub-editores, la asamblea decidió
no firmar el diario del 6 de octubre, retirar las firmas una vez por
semana hasta que se garantizara una solución, y difundir la segunda
carta a Tiffenberg. “Esta
situación de precariedad se produce paradójicamente en un diario
que destaca desde sus páginas la importancia de la modernización
tecnológica, que aprueba la política oficial en la materia y que
históricamente ha criticado al empresariado por no reinvertir sus
ganancias para brindar condiciones dignas de trabajo”, destacamos a
un año de la primera carta. “La ostensible falta de inversión en
tecnología tiene lugar en un contexto político altamente favorable
para la empresa, con un flujo de publicidad oficial creciente desde
hace ocho años”, agregamos.
Días
después, la respuesta incluyó por primera vez a todos los
trabajadores. El director del diario se comprometió a garantizar la
instalación de “dos o tres máquinas mixtas por semana” hasta
cubrir todos los puestos de trabajo. Una nota de Barcelona terminó
de convencer a la empresa. “Dueños de PáginaI12 sostienen que la
millonaria pauta oficial sólo alcanzó para poner Internet en sus
yates, pero no en la redacción”, tituló el semanario el viernes
14 de octubre. Tres días después la empresa compró cuarenta
computadoras, que ya comenzaron a instalarse. De cumplirse el
compromiso de Tiffenberg, para marzo de 2012 todos los redactores de
PáginaI12 trabajaremos con Internet sin tener que hacer colas.
*
Periodistas. Miembros de la Comisión Interna de PáginaI12.
Publicado en el boletín del Colectivo de Trabajadores de Prensa
(CTP).
jueves, 24 de noviembre de 2011
Repudio a la censura
COMUNICADO
DE LOS TRABAJADORES DE PAGINA12
La asamblea de trabajadores de Página12 repudia la censura en los artículos de nuestro compañero Darío Aranda sobre el asesinato del campesino Cristian Ferreyra, militante del Mocase-VC de Santiago del Estero. En dos notas consecutivas, la primera sobre el crimen y la segunda sobre la marcha de repudio, el diario eliminó los párrafos que informaban que el gobernador de la provincia donde se produjo el asesinato se llama Gerardo Zamora, se define como un “radical K” alineado con el gobierno nacional, y que no se pronunció sobre un hecho de innegables connotaciones políticas ni respondió a los llamados del periodista. Esos datos elementales, que con ningún justificativo se pueden dejar de informar a los lectores, fueron eliminados de las crónicas sin avisarle al periodista ni retirarle su firma.
Darío es un periodista que recorre el país para cubrir sin intermediarios las luchas de campesinos e indígenas. Sus investigaciones sobre los conflictos derivados de la expansión de los agronegocios, el atropello de los derechos de las comunidades que habitan sus tierras desde tiempos ancestrales y la complicidad de autoridades políticas y judiciales han sido tapa de PáginaI12 durante años. Su compromiso y honestidad le han valido el respeto no sólo de las organizaciones a las que supo hacer visibles, sino también de sus compañeros y de los lectores.
Su situación laboral, sin embargo, es de absoluta precariedad: trabaja desde hace siete años como “colaborador”, sin garantías de estabilidad, sujeto al humor de la empresa, con pagos que en el último año promedian poco más de 500 pesos, costeando los viajes de su bolsillo o con la ayuda de organizaciones campesinas. Por tratarse de un “caso testigo” de precariedad y maltrato, sus compañeros de PáginaI12 solicitamos a la empresa el pase a planta permanente de Darío Aranda, porque entendemos que esa es la solución. Con eso, además, se garantizará que pueda seguir aportando su experiencia y sus conocimientos en los temas de su especialidad, pero a cambio de un sueldo digno, como corresponde a todo trabajador.
También queremos dejar sentado que exigimos que de ahora en más no se repitan hechos de esta naturaleza y en el caso de que algún editor modifique el contenido de las notas contra la voluntad del periodista, se respete el derecho básico a retirar la firma.
Asamblea de Trabajadores de PáginaI12
La asamblea de trabajadores de Página12 repudia la censura en los artículos de nuestro compañero Darío Aranda sobre el asesinato del campesino Cristian Ferreyra, militante del Mocase-VC de Santiago del Estero. En dos notas consecutivas, la primera sobre el crimen y la segunda sobre la marcha de repudio, el diario eliminó los párrafos que informaban que el gobernador de la provincia donde se produjo el asesinato se llama Gerardo Zamora, se define como un “radical K” alineado con el gobierno nacional, y que no se pronunció sobre un hecho de innegables connotaciones políticas ni respondió a los llamados del periodista. Esos datos elementales, que con ningún justificativo se pueden dejar de informar a los lectores, fueron eliminados de las crónicas sin avisarle al periodista ni retirarle su firma.
Darío es un periodista que recorre el país para cubrir sin intermediarios las luchas de campesinos e indígenas. Sus investigaciones sobre los conflictos derivados de la expansión de los agronegocios, el atropello de los derechos de las comunidades que habitan sus tierras desde tiempos ancestrales y la complicidad de autoridades políticas y judiciales han sido tapa de PáginaI12 durante años. Su compromiso y honestidad le han valido el respeto no sólo de las organizaciones a las que supo hacer visibles, sino también de sus compañeros y de los lectores.
Su situación laboral, sin embargo, es de absoluta precariedad: trabaja desde hace siete años como “colaborador”, sin garantías de estabilidad, sujeto al humor de la empresa, con pagos que en el último año promedian poco más de 500 pesos, costeando los viajes de su bolsillo o con la ayuda de organizaciones campesinas. Por tratarse de un “caso testigo” de precariedad y maltrato, sus compañeros de PáginaI12 solicitamos a la empresa el pase a planta permanente de Darío Aranda, porque entendemos que esa es la solución. Con eso, además, se garantizará que pueda seguir aportando su experiencia y sus conocimientos en los temas de su especialidad, pero a cambio de un sueldo digno, como corresponde a todo trabajador.
También queremos dejar sentado que exigimos que de ahora en más no se repitan hechos de esta naturaleza y en el caso de que algún editor modifique el contenido de las notas contra la voluntad del periodista, se respete el derecho básico a retirar la firma.
Asamblea de Trabajadores de PáginaI12
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