viernes, 12 de mayo de 2017

Repudiamos el destrato a los “corresponsales” de Página/12


Los trabajadores de Página/12 repudiamos el destrato del Grupo Octubre hacia los redactores de la sección Internacionales que envían sus notas desde el exterior, quienes en algunos casos no cobran desde el mes de diciembre, y exigimos la urgente regularización de los pagos.
Quienes hacen el diario desde distintos países del mundo, cuyos nombres aparecen día a día junto a la leyenda “Página/12 desde…” -y el país que corresponde-, constituyen históricamente uno de los sectores más precarizados de la empresa.
Lejos de aplicarles la figura del “corresponsal”, que sólo aparece mencionada cuando reciben premios, a los falsos corresponsales no se les reconocen derechos laborales básicos (vacaciones, licencias, aguinaldo) y se les paga por nota publicada una cifra impuesta arbitrariamente, que además está por debajo de lo que se paga en otras secciones y suplementos.
Esa descalificación histórica, que parte de considerar a los periodistas como “proveedores externos”  y que no impide al diario seguir sumando firmas a su sección Internacionales, se agravó en los últimos meses por la falta de pago, que en algunos casos alcanza a notas publicadas en 2016.
Ante los infructuosos reclamos canalizados por medio de la Comisión Gremial Interna, desde la asamblea de trabajadores de Página/12 hacemos público nuestro repudio al destrato del Grupo Octubre y exigimos la regularización urgente en los pagos para todos los compañeros que día a día enriquecen el diario con sus artículos.

Comisión Gremial Interna / SiPreBA

miércoles, 19 de abril de 2017

Si saben de un quirófano disponible, avisen



Por Carlos Rodríguez *

Hoy tendría que estar internado en el Sanatorio Colegiales, después de una operación de cadera. Desde el mes de noviembre estoy con dolores intensos. Me dijeron al principio que era el nervio ciático o una posible hernia de disco. El 5 de diciembre de 2016, la doctora Gabriela Roffe, que me había operado en el Sanatorio San José, en agosto de 2012, de la misma cadera, me confirmó que se había producido un desplazamiento de la prótesis que tengo desde hace más de cuatro años. Lamentablemente no me pude volver a operar con ella, porque mi obra social, la OSTPBA, ya no tiene la cobertura de ese sanatorio. Desde ese 5 de diciembre comenzó un largo peregrinar en la búsqueda de un lugar para operarme y dejar de lado las muletas con las que tengo que moverme. Aunque ya no estoy afiliado a la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), sigo en su obra social porque nunca quise dejar de aportar a lo que fue mi gremio durante largos años y porque jamás aportaría dinero a una prepaga. Soy anacrónico, como nos dijeron una vez en una lejana asamblea en la que se debatía adherir o no a las AFJP. Con Tato Dondero y otros quedamos en minoría, pero seguimos aportando a la caja del Estado porque en esa asamblea sólo se fijó posición sobre un tema candente. Nadie estaba obligado a acatar ninguna resolución. El tiempo demostró, en el caso de las AFJP, que nuestra condición de anacrónicos era la correcta. “El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo”, dicen.
Desde diciembre concurro casi a diario a la obra social de la UTPBA. Me encontré con muchos compañeros colaboradores. Escuché quejas, por ejemplo de un compañero de Página 12 que fue padre y con su mujer recibieron, sobre la fecha del parto, la noticia de que ya no tenían cobertura en el sanatorio donde esperaban recibir a su bebé. A pesar de todo, y de mi situación personal, la única alegría fue saber que el aporte de los anacrónicos como yo a la obra social de un gremio conducido por traidores, sirve al menos para que compañeros que no trabajan en planta puedan acceder a duras penas, pero al menos acceder, a una obra social que debería ser un ejemplo y que tuvo todas las posibilidades de serlo.
Vuelvo a mi situación personal. Como no cuento con el dinero necesario para bancarme una operación quirúrgica por mis propios medios, tuve que recurrir a la OSTPBA—UTPBA. Me derivaron, para operarme, al Centro Gallego. Los médicos me atendieron muy bien, confirmaron el problema en la cadera, pero me dijeron que había que esperar porque los anestesistas estaban realizando medidas de fuerza. La huelga terminó en los primeros días de enero pasado, pero cuando llamamos para pedir un turno con el especialista en cadera, nos dijeron que la OSTPBA ya no contaba con la cobertura en ese establecimiento. De la obra social me mandaron al Sanatorio Nuestra Señora del Pilar, en Ciudadela. Yo vivo en Lanús, de manera que me quedaba cerca (Ja!). Allí me atendió un médico que lo primero que me dijo fue que se había operado del corazón. Me corrió por izquierda. Estaba peor que yo. El lugar tenía el aspecto de un supermercado de la tercera edad. Los pasillos estaban más llenos que el subte a las seis de la tarde. El médico se sinceró y con una mano en el corazón operado me dijo que, con suerte, me podrían operar en enero de 2018. Y que no iba a ser él quien lo hiciera, porque por ahora no puede hacerlo por prescripción de sus médicos. Saludé con una sonrisa a lo conde Drácula y me fui. Con mi hijo, que me había acompañado, nos miramos y sonreímos por no llorar.
Volví a la carga en la OSTBA y tomé contacto con el auditor médico, el doctor Jorge Casas, una persona muy amable. Me dijo que, tal vez, podría ser operado por el doctor Dardo Sincosky. Me dieron un turno “urgente”y allí fui, con la fe de un peregrino. Como era de esperar, Sincosky no fue Concosky. Se sorprendió por la derivación que había recibido y me acompañó gentilmente a la auditoría médica, en el entrepiso de la sede de Perón al 1100. “Yo no puedo hacerlo”, fueron sus palabras de cierre.
Harto de tanto manoseo, envié una carta documento dirigida al titular de la OSTPBA, Raùl Barr, intimándolos a que me brinden la atención que necesito. Me habían dicho que estaban en tratativas para contratar los servicios del Sanatorio Colegiales, a diez cuadras de la estación Chacarita, otro lugar cercano a mi barrio de Lanús. El 17 de enero fui atendido por primera vez por el jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Colegiales, una persona muy amable que tiene excelentes referencias de todos los pacientes con los que me he cruzado en este tiempo.
Se produjeron demoras en cierto modo razonables como profesionales que salían de vacaciones, feriados y cuestiones operativas propias de los primeros meses del año. Fui atendido por otros dos médicos, con la misma profesionalidad y buen trato. Ninguna queja con el Sanatorio Colegiales. Finalmente, luego de una doble ronda de estudios pre-quirúrgicos, me dieron fecha de operación para hoy, 19 de abril de 2017. Todo venía bien, el lunes 17 comprobaron que los estudios decían que estaba en condiciones de operarme. Sólo faltaba que la obra social aportara la prótesis nueva, para reemplazar a la que salió de servicio. Uno de los médicos me dijo que la operación podía demorar “uno o dos días”, en el peor de los casos.
El martes 18, a primera hora, el médico jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología, con visible desazón, me comunicó que la obra social había dado marcha atrás y que todo se postergaba hasta el mes de mayo. Cuatro horas después, Bárbara, de la OSTPBA, me confirmó la barbaridad. “En mayo”, me dijo, sin fijar la fecha. La excusa fue un supuesto “problema con la Gerenciadora” de la obra social. A la falta de respuesta se sumó el mal trato recibido durante todo este tiempo tanto por mí como por Marisela, mi compañera. A cada rato, las mismas personas que ya me conocían, pedían los estudios que “justificaran la operación”, incluso después de que los profesionales del Sanatorio enviaran el pedido de autorización de la intervención quirúrgica y el envío en término de la prótesis.
“¿Piensan que la prótesis la voy a usar para arreglar el metegol que tengo en casa”, le pregunté a una empleada que hacía ruido con la boca todo el tiempo –hablar es otra cosa—, como los chicos cuando se mandan una macana. Hasta hice comentarios procaces respecto del eventual uso del adminículo, con perdón de la palabra.
Ya me habían autorizado la intervención quirúrgica y me pidieron más datos que justificaran la internación previa. “Tienen que autorizarme la internación, que como se sabe es previa a la operación. ¿O creen que me van a operar en el Havanna que está en la esquina del sanatorio?”. En fin, esto es lo que tengo para contarles. Una última cosa: no quiero ofender a nadie que tenga una prepaga, pero es hora de que trabajemos todos para fortalecer al Sipreba, el gremio que creamos entre muchos como resultado de la lucha conjunta, para empezar a deshacer el club de amigos que es la UTPBA. El Sipreba no tiene todavía el visto bueno para que el Ministerio de Trabajo macrista nos otorgue la posibilidad de arrebatarle a la UTPBA el lugar que está usurpando en la discusión paritaria por la que nunca hizo nada. No tenemos, por el momento nada más, una obra social que nos cobije a todos, pero la vamos a tener pronto. Hay que sumar al Sipreba para terminar de desnudar a los burócratas de la UTPBA. La tarea es de todos, pero sobre todo de los más jóvenes. Volvamos a recrear las obras sociales fuertes y solidarias. Nos privatizaron hasta la Presidencia de la Nación y hay que revertirlo, a pesar de las burocracias que miran para el lado de sus propios mezquinos intereses.


* Periodista y delegado gremial del diario Página/12 en situación de “retiro espiritual obligado”, pero con las muletas siempre listas para la acción.

lunes, 3 de abril de 2017

Adhesión de los trabajadores de Página/12 al paro general

Los trabajadores de Página/12, en línea con lo resuelto por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y por la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), decidimos por unanimidad en asamblea adherir al paro general convocado por la CGT para el próximo jueves 6 de abril en rechazo a la política económica del gobierno de la Alianza Cambiemos.
Sus consecuencias destructivas para la clase trabajadora se traducen en nuestro gremio en el cierre y/o achicamiento de medios, la pérdida masiva de puestos de trabajo por despidos directos y “retiros voluntarios” (1285 sólo en la Ciudad de Buenos Aires durante 2016), el avance de las empresas sobre nuestros convenios y estatutos, y el crecimiento de la precarización laboral.
A ello debemos sumar la complicidad del Ministerio de Trabajo del gobierno de Mauricio Macri con empresas de todos los signos políticos a la hora de imponer acuerdos salariales muy por debajo de la inflación, que se tradujeron el último año en su absoluta pasividad frente al reclamo para que nuestros legítimos representantes participen de la paritaria (que los grandes diarios firman a puertas cerradas con el sello vacío de la UTPBA) y más tarde en la concesión automática de “conciliaciones obligatorias” (dos meses de 2016 en el caso de Editorial La Página SA) para intentar frustrar los planes de lucha impulsados desde las bases.
Con motivos de sobra, por fin en el marco de una medida general resuelta con larga demora por la CGT, los trabajadores de Página/12 hacemos pública nuestra adhesión al paro, que esperamos sea el comienzo de un verdadero plan de lucha encabezado por las centrales de trabajadores.

Comisión Gremial Interna – SiPreBA



martes, 17 de enero de 2017

Repudiamos la represión en AGR-Clarín


Los trabajadores de Página/12 repudiamos la represión contra los compañeros de Artes Gráficas Rioplatenses que ocupan la planta de Pompeya en defensa de sus puestos de trabajo e instamos al Ministerio de Trabajo, ante los 380 despidos en el Grupo Clarín, a dictar la conciliación obligatoria que tan livianamente resuelve cuando la piden patrones de cualquier signo político.
Ayer a primera hora, con el mismo desprecio con el que el gobierno de Mauricio Macri anuncia despidos con policías en la puerta de las oficinas públicas, Clarín “notificó” con un cartel en la puerta de AGR que 380 familias pasaban a engrosar las filas de desocupados. El mayor grupo de medios del país, que en los primeros nueve meses de 2016 facturó 29.597 millones de pesos y sólo en concepto de publicidad oficial recibió el año pasado 519 millones -según informó ayer el diario La Nación- intentó justificar los despidos en la necesidad de “preservar la salud financiara y la fuente laboral del resto del complejo industrial de AGR”. La realidad es que “no hay una situación de quiebra sino una especulación de la empresa para lograr que esta planta deje de funcionar con trabajadores bajo convenio colectivo y precarizar el empleo”, advirtió entonces la Comisión Interna de AGR.

Hoy por la tarde, luego del primer día de toma y apenas finalizada la audiencia en el Ministerio de Trabajo, donde la empresa se negó a dar marcha atrás con los despidos y reiteró que cerrará la planta de Pompeya, la Policía Federal reprimió a palazos, gases y balas de goma a los trabajadores, sus familias y a militantes de organizaciones sociales y políticas que se acercaron a respaldar la toma. En paralelo aparecieron totalmente vallados los ingresos a las redacciones de Clarín, Olé, La Razón y demás medios que funcionan en calle Tacuarí, cuyos trabajadores se solidarizaron con sus compañeros, iniciaron una colecta solidaria y se declararon en estado de alerta.

Los trabajadores de Página/12 repudiamos la represión contra los compañeros de AGR y también la militarización de la redacción periodística, imagen que nos retrotrae al escenario previo a los despidos masivos durante el gobierno de la anterior Alianza en 2000. Ante el evidente cerco mediático sumado a la manipulación grosera de los hechos en las empresas del grupo Clarín, llamamos también a rodear de solidaridad la lucha de los gráficos y a difundir por todas los medios la información que la mayor parte de las empresas periodísticas, ya sea por solidaridad entre patrones o por temor a represalias del mayor grupo de medios del país, se resisten a difundir.

Trabajadores de prensa de Página/12
Comisión Interna SIPREBA.



miércoles, 30 de noviembre de 2016

Reclamamos que el Grupo Octubre mejore su oferta

El Grupo Octubre, dueño de Editorial La Página SA, ofreció hoy a (algunos) trabajadores de Página/12 sumar a la paritaria firmada por AEDBA y la UTPBA (24,9% y 3000 pesos no remunerativos) una cifra remunerativa de 500 pesos a partir de enero.
La propuesta, que llega luego de casi ocho meses de reclamos, incluye sólo a quienes tienen sueldos brutos inferiores a 20 mil pesos, es decir medio centenar de compañeros sobre un plantel de más de 250.
La asamblea de Página/12, luego de un largo debate, resolvió hoy rechazar la propuesta por insuficiente y mantener el reclamo de mil pesos remunerativos para todo el plantel de trabajadores, incluidos los mal llamados “colaboradores”, que cobran por nota y son el sector más precarizado del gremio.
Recordamos que los mil pesos que reclamamos implican para la mayoría de los trabajadores un aumento de aproximadamente 7 puntos, porcentaje que sumado al 24,9% firmado por la UTPBA elevaría el aumento anual a casi el 32%, cifra que sigue estando muy por debajo de la inflación anual.
Valoramos el cambio de actitud de los dueños de Página/12, que hasta el momento no habían ofrecido un centavo para mejorar la peor partidaria del país, pero insistimos con la propuesta que formulamos durante la conciliación obligatoria en el Ministerio de Trabajo, que nos acercaría al promedio de las paritarias 2016/17.


Comisión Interna de Página/12, 30 de noviembre de 2016

martes, 15 de noviembre de 2016

La Página que faltaba, el aumento que falta


La asamblea de trabajadores de Página/12 resolvió hoy por unanimidad un paro de 24 horas en repudio a la decisión del grupo Octubre, que tiene como cara visible a Víctor Santa María, de no iniciar una negociación para mejorar la paupérrima paritaria de prensa: 24,9 por ciento anual más 3000 pesos no remunerativos. La medida se inscribe en un proceso iniciado en abril para reclamar que se mejoren nuestros salarios ante la erosión del poder adquisitivo de la que informamos todos los días en el diario.

Hoy fue la última reunión de la segunda conciliación obligatoria que Página/12 pidió y obtuvo del gobierno de Mauricio Macri. La empresa no llevó ninguna propuesta para mejorar el aumento salarial firmado por la UTPBA en ninguna de las dos conciliaciones, que funcionaron más como medidas para intentar que aceptemos pasivamente un ajuste brutal sobre nuestros salarios.

El representante legal de la empresa insistió por otra parte con su pretensión de que los quites de firmas implicarían una violación de la conciliación obligatoria. Como respuesta, la Comisión Interna le recordó al abogado Carlos Prim que firmar o no las notas es un derecho individual derivado de todas las normas de libertad de expresión y expresó su preocupación y desagradado ante el hecho de que sea el abogado de Página/12 quien cuestione un derecho fundamental que debería esmerarse en proteger.

Por último, ante la ambigua posición respecto de la situación laboral de los compañeros que se sumaron a la página web desde el Grupo Octubre (respuesta que el Dr. Prim se negó a incluir en el acta), la Comisión Interna dejó constancia de que esos redactores y editores no son reconocidos como empleados por Editorial La Página SA y tampoco son reconocidos como trabajadores de prensa por su actual empleador, el Grupo Octubre, irregularidad que exigimos se revierta a la brevedad.

Es particularmente contradictorio que la empresa Página/12 haya decidido ofrecer cero pesos de bono de fin de año cuando su principal exponente, secretario de Estadísticas de la CGT, lo reclama públicamente a las cámaras empresarias y se explaya sobre la depreciación de los salarios. Quienes hacemos día a día Página/12 hemos dado sobradas muestras de nuestra voluntad de diálogo, que incluyó el acatamiento de dos conciliaciones obligatorias y otros tres meses sin medidas de fuerza a la espera de una negociación que nunca llegó.

Valoramos “la Página que faltaba” pero insistimos con “el aumento que falta”. 

Comisión Interna de Página/12, 15 de noviembre de 2016.



jueves, 10 de noviembre de 2016

Página/12: reclamo de salarios dignos a Víctor Santa María

Ante la falta de respuestas del Grupo Octubre, que recurrió al Ministerio de Trabajo para intentar planchar nuestro reclamo, continuamos el quite de firmas hasta el domingo.


Los dueños de Página/12 se presentaron una vez más en el Ministerio de Trabajo con las manos vacías. Mientras desde el diario informamos sobre reclamos por reapertura de paritarias y bonos de fin de año, los enviados del Grupo Octubre, por tercera semana consecutiva, no ofertaron un centavo para mejorar el 24,9 por ciento de aumento anual que pretenden aplicarnos. También pidieron y obtuvieron del gobierno de Macri, siempre amable con los patrones, la extensión de la conciliación obligatoria hasta el martes próximo. Como respuesta, desde la asamblea resolvimos ayer continuar con el quite de firmas hasta el domingo, solicitar a columnistas y jefes la más elemental solidaridad con sus compañeros mal pagos y exhortar a los autores de notas de opinión -que en su mayoría trabajan gratis- para que se abstengan de enviar artículos mientras quienes hacemos todos los días Página/12 peleamos legítimamente por salarios dignos. 


El grupo empresario que encabeza Víctor Santa María pretende pagarnos la paritaria más baja de la Argentina: 27% en trece meses (24,9% anualizado) más 3000 pesos no remunerativos. Es lo que firmó la cámara AEDBA, que Página/12 comparte con Clarín y La Nación, con la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), una cáscara vacía con personería gremial que permite a los patrones simular una negociación inexistente para imponer un aumento que destruye los salarios.


Todos los intentos de iniciar una negociación superadora de ese no-acuerdo, que está a casi 20 puntos de la inflación interanual, chocaron con la negativa tajante de la empresa, hoy en manos del Grupo Octubre que dirige Santa María. Ante las primeras medidas de fuerza, que no pusieron en peligro la salida del diario, el secretario de estadísticas de la CGT recurrió al gobierno de Macri, que en junio dictó la primera conciliación obligatoria. Sus voceros no hicieron ninguna oferta durante el mes que duró aquella conciliación y tampoco en los tres meses siguientes, durante los cuales volvimos a apostar al diálogo. Cuando retomamos las medidas volvieron a apelar al ministerio de Jorge Triaca invocando “huelgas injustificadas” (sic) para intentar planchar nuestro reclamo.


Ayer se cumplieron tres semanas de la nueva conciliación obligatoria. La estrategia patronal, con dos gerentes y un abogado como caras visibles, no es otra que ganar tiempo simulando ante una funcionaria del Ministerio de Trabajo una supuesta voluntad de negociación. A siete meses del inicio de los reclamos, el inefable Carlos Prim pidió ayer “propuestas concretas” para transmitir a sus mandantes, como si ese fuera el problema. Desde la Comisión Interna sugerimos alternativas para acercarnos al promedio de las paritarias. Los enviados de Santa María se comprometieron a “llevarlas al seno de la sociedad para analizarlas y traer una respuesta” el próximo martes, cuando concluya la conciliación.


Durante la última semana más de un centenar de redactores, editores, fotógrafos y mal llamados colaboradores, léase trabajadores precarizados, publicamos nuestras notas y fotos sin los créditos habituales. No es una medida de fuerza sino el ejercicio de un derecho individual (ninguna norma ni contrato obliga a firmar) para que los dueños de Página/12 tomen nota del rechazo que genera su destrato e indiferencia. El próximo lunes volverán las firmas al diario porque para ese día está previsto el lanzamiento de la nueva página web, un demorado avance que todos valoramos y celebramos. De la respuesta que recibamos el martes dependerá cómo sigue esta historia.


Comisión Gremial Interna de Página/12, 10 de noviembre de 2016